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Aspectos psicológicos del cáncer de mama

 

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Al hablar de cáncer, es común que nos enfoquemos en el aspecto físico, incluyendo el cáncer de mama, sin embargo no queda por demás preguntarnos ¿Cuáles son los sentimientos que acompañan a las mujeres que fueron diagnosticadas con cáncer? Siendo importante que la reacción emocional depende de la fase en la que se encuentre del tratamiento. Difícilmente podremos sentir lo que ellas sienten pero si me gustaría señalar que al momento de recibir la noticia, el proceso emocional es parecido al de un duelo.  De inmediato es común entrar en una etapa de shock, donde la negación predomina, nuestras emociones reciben tal sacudida que hará lo posible por volver a entrar en el orden en el que estaba previo al diagnóstico. Escucharemos en nuestro interior frases como: “¿Está seguro?”, “no puede ser” , “y ahora”…Esta es una etapa por las que todas pasan y donde es el tiempo y la realidad misma que se va presentando, quienes nos obligan a ir aceptando la noticia. Es probable que repasemos nuestros últimos eventos médicos tratando de entender en que momento se gesto este cáncer.

Ahora bien, otra emoción que aparecerá en diferentes intensidades es el enojo.  Empezaran cuestionar si la situación es justa o no y  si me gustaría señalar que cualquier enfermedad que tengamos no esta vinculada con una situación de justicia y que al mismo tiempo es el motivo por el que nos enojamos, porque sentimos una enorme injusticia, miedo y angustia.  Se da una sensación de irritabilidad  generalizada y hasta el más mínimo detalle nos enoja, acercarnos a personas que puedan brindar comprensión y paciencia ayuda mucho.

El miedo entra en acción porque se nos presenta ante nosotros una situación que además de estar fuera de nuestro control absoluto, vuelve absolutamente incierto nuestro futuro. Aparecerán preguntas como: “¿Me voy a morir?” “¿Qué tan grave es?” “¿Si me llego a morir que pasara con mis hijos?” “¿De donde voy a sacar el dinero para el tratamiento?” …todas estas preguntas son propias del miedo, de la situación y si bien no es fácil manejarlo, lo que vaya sucediendo en los días subsiguientes al diagnóstico servirán para irlas respondiendo.

Haré una diferencia entre miedo y angustia porque en momentos como estos aparecen las dos, el miedo corresponde a una situación real, a la enfermedad en sí, a su desarrollo y  curación. Ahora bien la angustia es una respuesta emocional que está ligada a los pensamientos que un evento desconcertante me genera. Esto es, mi respuesta emocional a las fantasías que surgen por saber que tengo cáncer.

Otra faceta por la que cruzaremos en este camino es el regateo, queremos investigar que nos esta pasando y con el afán de poder recuperar cierto control de la situación y para  aligerar la carga emocional, tratamos de hacer transacciones como: “Bueno, si hago lo que el médico me dice, me voy a curar”. “Yo supe que a cierta persona le paso lo mismo y se curo”. Finalmente lo que necesitamos es algo de tranquilidad ante el inmenso estrés que genera esta situación y  tener este tipo de pensamientos busca dar esa tranquilidad.  Buscamos la tranquilidad en la oración, en la meditación, haciendo alguna actividad que sabemos puede, por momentos, ayudarnos a despejarnos del estrés.

Y al final aparece la aceptación, ésta no implica soltar todo porque tengo cáncer, implica reconocer que tengo cáncer, que no es una situación fácil, que afectará de manera importante mi vida y de quienes me rodean, y sin embargo se puede reconocer también que no necesariamente el cáncer va a definirme. Aquí una está más abierta a opciones médicas, la tolerancia a la situación aumenta.

Subrayo que este proceso NO es lineal, porque por momentos sentiremos que regresamos a la negación, o que el enojo vuelve a tomar la batuta de mis emociones. El predominio de determinada emoción te ira indicando en que parte del proceso estas.

La paciencia juega un papel importante porque es justamente la que nos va a dar el espacio que nos ayude a comprender en donde estamos paradas, a ver la situación lo más objetiva posible y a tolerar las emociones negativas que surgen.

El cáncer de mama afecta diversas áreas de la persona que lo esta viviendo. Al ser una enfermedad que probablemente lleve a la paciente a una mastografía, lo que llevará a la paciente al duelo tanto de una parte de su cuerpo, como al duelo de un cuerpo con el que estaba identificada, pero que a partir de la operación, ya no será el mismo. La alteración física que se sufre es muy dolorosa, evidencia la enfermedad, afecta el autoestima ya que ésta se alimenta en parte de nuestra apariencia física.

La sexualidad es un área que  probablemente se pueda alterar en parte el mismo proceso por el que se vive baja la libido y también la consecuencia de la operación, el pensar que nuestro cuerpo puede ya no ser deseable para el otro reduce las ganas de tener algún encuentro intimo con nuestra pareja. Aquí la comunicación es una herramienta esencial, no solo para estos momentos donde te puedas sentir insegura, sino en cualquier momento, ya que la cercanía emocional con otros seres queridos aligeran la carga emocional del proceso.

La enfermedad conlleva estrés y dolor tanto físico como emocional. Las respuesta dependen de cada persona, las fases del duelo serán definidas por el carácter de cada una.

Pedir ayuda a redes de apoyo es importante, el miedo y estrés pueden hacerte tender al aislamiento, que no está mal si lo que buscas es en realidad un espació donde puedas acomodar tus emociones, pero si el aislamiento que presentas lo que hace es agudizar los momentos de tristeza, hablar de tus emociones es una buena recomendación.  Es un momento en el que se busca comprensión y afecto y pedirlo es importante para el bienestar emocional, ya sea con amigos, familiares, grupos terapéuticos o una terapia individual.

El proceso de una enfermedad como el cáncer te puede llevar a resignificar muchas cosas de tu vida que no tenías contemplado hacer, revalorar lo que el momento presente te brinda ayuda a  un mejor acomodo emocional. Encontramos que aspectos que antes no eran tan importantes en nuestras vidas, ahora se vuelven primordiales.

Cualquier crisis por las que nos enfrentemos nos obliga, para poder resolverla positivamente, a reajustar y resignificar nuestra persona, nuestros afectos e inclusive nos replanteamos que queremos hacer con la vida a partir de ese entonces. No dudes en tomar las medidas que creas necesarias para reajustar tus emociones y poderlas sortear de la manera más optima posible.